A Media Luz

5 enero, 2009

    

Miras al cielo mientras caminas, ves la lluvia caer, este fenómeno meteorológico nunca deja de impresionar, nunca deja de sorprender, desde hace unas semanas, sientes la tranquilidad en tu estomago, en tu corazón, en tu razón. Te preguntas que es lo que está pasando, es una mezcla de paz y algo de pena, curiosa mezcla.

 

Y pasan los días, las semanas, sientes como algo se ha ido, pero nada empieza, solo cambia, solo continua hacia quien sabe dónde.

 

Ya no me pregunto quién soy, no hago preguntas al cielo, no con esperanzas perdidas, estoy harto de las brechas construidas con sueños que nunca se cumplirán, siempre he tenido la fea costumbre de creer en los demás, aunque sea un poco, una esperanza reducida de empatía hacia otras personas, en especial hacia mí.

 

Pero vaya, la cantidad de respuestas siempre o casi siempre han sido silencios abruptos, hoy, hasta lo que llevo de vida, he conocido a muy pocas personas sinceras. Tanto que si dijera la cifra asustaría, la sinceridad es aburrida, pero suelen haber varios tipos de personas.

 

Las personas que se asustan si les dices algo fuera de lo común, las personas que nunca cuentan toda la verdad en plan no quiero que sepas esto, las personas que dicen a todo – Si, claro. –Sí, sí sin falta, prometo esto, prometo lo otro…aquello y lo del más allá. Y luego nada de nada.

 

Y no sé, realmente me podría pasar diciendo perfiles de personas horas y horas, pero las que más se ajustan a mis perfiles generales y cerebrales que más detesto que están dentro de mi fauna diaria, se suelen basar en eso.

 

Sera por falta de pocos sueños, pero estoy cambiando algo, el no esperar nada de nadie. Tal vez eso me ayude a ser menos sentimental, menos animal en las decepciones congenitas.Una especie nueva de persona, y lo más alucinante es que una tranquilidad me acompaña desde hace un tiempo y en realidad no se a que se debe ni el porqué, viene de base o de colchón y se junta con todas las sensaciones que vivo y siento cada día.

 

Y aquí termina mi análisis personal.

 

¿Es bueno no tener ilusiones antes de ver los hechos en frente de tu cara? Te invito a una copa de decepción que claudica en una borrachera de ingravidez, ¿Te apetece?

  

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